Obra (Work)
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Prólogo

Cuadrado negro o Malevich Lumpen (1980)
Ártico (1980)
Proyecto para
cámara neumática (1980 - 1981)

Kamentza (1980 - 1982)
Extensión (1980-1981)
Situándome (1981 - 1982)
Estructura (1981 - 1982)
Nicho (1982 - 1983)
10 de marzo de 1982
12 de marzo de 1982
Pañuelo de Anacleto (1983)
Mapa de Cali (1983)
Acciones individuales (1983)
Síntoma (1984)
Objeto de cura (1984)
Caquetá (1984)
Cauca (1984-1985)
Bolivar Ahora (1985) 
Objeto de Ofensiva (1984-1985)
Children´s room (1985-1986)
Diana (1985-1986)
A manera de emergencia (1985)
Puñal (1987-1988)
Alcalde popular (1991)
Caribe (1989-1992)
Yagé (1992)
Arru-rrú (1991-1995)
Sueño plata (1995-1996)
Mami, tengo miedo (1996)
Villa pum-pum (1997)
Baby Street (1998-1999)
Mugre (1999-2004)
Dibujo Sucio (1999-2003)
Coche de bebé (1999)
Morgue (1999)
Ana María (1984-2002)
Bebé (2000)
Puñal, pañal (1996-2000)
Dibujos privados (1995-2001)
EU-ropa (1999-2000)
Rose-Rose (2001-2004)
Pintura robada (1997-2003)
Mugre UN (2003)
Proyecto de Vivienda Casita de Arroz (2004)
Yermo (2004 - 2008)
Banderas sucias (2004-2014)
Arrozudo (2005-2006)
Jamundí (2007)
Metate (2007) 
Emberá - Chamí (2008)
Silvia - El Niño de la Casa (2011-2012)
Patria (2012)
El Tablón en Rojo 2 (2011-2012)
Inhumano (2008)
Pijao (2013)
Dibujo Textual (2013) 
Chinchorro (2013) 
Venus Escolar (Múltiple) (2012-2014)
Mapas Rotos (2011-2014) 
Sudor Pantalón (2013-2014)
Curaca (2014)
Cura (2014)
Ramo (2015)
Tejido (2015)
Toribío (2015)
Colcha de mugre (2015)
Payé - El coche de Tomás (2016)
La Jornada CDMX, NY Times, El Tiempo de Bogotá (2016)
Limpiándome las manos (2016)
Precolombino Mapa - Mujer (2016)
Oro y mugre (2016)
Puñado de tierra (2017)

 

Todos los Derechos Reservados.
© rosemberg sandoval. 2017.


Entrevista con ROSEMBERG SANDOVAL
Centro Documental del Museo de Antropología y de Arte Contemporáneo - MAAC
Guayaquil-Ecuador
Durante la exhibición Antonio Caro - Rosemberg Sandoval
Agosto 14 de 2008

Sabemos que vienes de Buenos Aires ¿cómo fue el reencuentro con esa ciudad en la que viviste parte de tu historia?
Sí, viví en Buenos Aires a mediados de los ochenta, ahora, encontré allí una generación más bien cándida y comprobé que en Latinoamérica hay un problema de los artistas con la historia: no hay relevo generacional, todo se ha vuelto rosa, maricón, tardo-hippie, no hay huesos, no hay estructura. Eso es muy grave para el continente nuestro  que es un  laboratorio político, pues lo más fluido en Latinoamérica siempre ha sido la política. Además percibo que en la producción los artistas tienen una actitud servil, obediente ante lo que está pasando, como si de alguna manera  legitimaran todo este infierno de intervención.

¿Por qué lo crees?
En el mundo existen dos tipos de artistas: los pasivos y los eficaces. Aunque soy democrático a nivel sexual pienso que la maricada le hace mucho daño al arte porque frena procesos esenciales. Otros artistas, no sé si con valores morales, hacen cosas más interesantes, más valientes socialmente hablando. Eso es importante resaltarlo porque hay un grupo que trabaja con contextos sin ser historicistas y hay otro que puede hacer arte aquí o en cualquier lugar del mundo. Por mi parte pienso que el arte tiene un lugar específico, un africano huele diferente a un asiático o un latinoamericano, pienso que el arte de alguna manera transpira el lugar donde se produce.

¿Donde se ubica Rosemberg Sandoval?
Me ubico en la línea más dura y suicida  del arte del continente. ¡Empuñando un indigente! Cuando estudiaba no tenía muchos referentes, el más próximo era el del artista más radical que existía en ese momento: Joseph Beuys, pero como a la vez era un señor tan lejano, los  espejos míos en Latinoamérica son  Jorge Luis Borges, que es el texto hecho luz y Tiro Fijo  que considero la persona más importante del siglo XX en Colombia. Siempre me he movido entre el fango de lo crudo y lo cocido que es entre lo que supongo se debe mover uno como artista, porque el arte como el tiempo es incertidumbre perpetua.

¿Cual es tu relación más directa con la violencia colombiana?
En Colombia uno nace y muere en medio de todas las modalidades de violencia, incluidas  la indiferencia, el olvido y la no construcción como individuo. Te das cuenta del mierdero donde estás cuando sales del país, hay temor de volver porque de repente tienes conciencia de cómo es el transcurrir de un día en Colombia. La violencia en mi país y en el mundo es un negocio de las multinacionales, es una mafia como el fútbol y el arte. Siempre hay gente interesada en echarle cebo al candil y el tema se vuelve más confuso porque tenemos muchos frentes de corrupción, mediocridad y masacre: el narcotráfico, la delincuencia organizada, la iglesia y su cola de cristianismos de fe, esperanza y caridad, el estado, la guerrilla, los paramilitares, gerencian de manera conjunta el país. Nunca sabes con quien estás hablando en Colombia, es imposible que la guerra y la corrupción no te salpiquen porque todo el tiempo estás sumergido y  así no quieras, algún pariente o amigo de alguna manera hace parte de estos focos de exterminio.

¿Cómo se puede hacer arte en medio de ese contexto?
El arte más importante que se está haciendo en estos momentos en Latinoamérica se hace en Colombia y lo está creando una generación que tiene ahora entre 45 y 75 años, una generación madura e importante que es el resultado de algo que nadie se propuso pero que existe: un arte que se recapitula, hasta volverse verdaderamente local y  latinoamericano. “Colombia es el mundo” decía Tirofijo.

¿Cuándo empezaste a creer que lo que hacías era arte?
Siempre tuve esa seguridad, lo que hice desde el colegio fue tratar de que el tiempo me rindiera. Adolecente ingresé a la universidad y como sabía de antemano que no me iba a graduar comencé directamente a tomar cursos de arte moderno y contemporáneo, nunca tuve en mi cabeza obtener un cartón, siempre me moví con fiereza. Cuando entré a estudiar ya tenía demasiada claridad política porque había tenido contacto con la insurgencia desde que era prácticamente un niño pero, también, tenía claridad filosófica. Entonces lo que hice en la universidad fue aprender a utilizar los medios, los soportes como el video, la performance, la instalación, que para ese momento eran novedosos y que nadie hacía en Colombia. Siempre me sentí muy amplio en arte porque éste era lo que más  ligaba discurso y método, tratamiento e intención.

Háblame de tu época de insurgente.
Debe quedar muy claro que hubo conexión más  no militancia. No tengo espíritu de dependencia u obediencia y descreo del estado o de cualquier tipo de organización político-militar. La relación con la insurgencia estuvo presente desde el colegio. Era una insurgencia diferente a la de ahora porque todavía existían ideologías en el mundo, no se había caído el muro de Berlín y había gente presencial en quien creer, luego desaparecieron. Tampoco estaba el narcotráfico filtrado en la insurgencia y viceversa, era un gran sueño colectivo y  siendo aún un estudiante de arte a finales de los 70`s me inventé un grupo que se llamó Acciones Suicidas para el Arte, con ello realicé acciones de arte, acciones político-estéticas  directamente en la ciudad, que no quedaron registradas por razones obvias de seguridad. Eran intervenciones performáticas audaces y fue muy bello vivirlo. Lo que hice y lo que hago es arte desde la política; arte y política desde el arte, algo muy diferente a tomar a la política como tema que es lo que hacen la gran mayoría de artistas, eso es como jugar a ser pobre. Desde esa posición: hacer arte desde la política y política desde el arte, es que he usado un lenguaje vigoroso y estructurado.  Me interesa trabajar con materiales que tengan historia, que estén cargados de lecturas para inmantarlos después.
 En mi vida he comprado  pocos materiales, pues me llegan por otra vía: me los regalan o me los robo, veo la manera de saltarme el sistema normal de recolección y adquisición de objetos. En arte debes tener muy claro qué tienes en el bolsillo, en donde y cómo vives  y qué debes producir, a eso le llamo dignidad. ¡La  vida no debe quedar en deseo!

¿Cómo pudiste salirte de la insurgencia y dedicarte al arte?
He corrido con suerte. Cuando tuve contacto con  la insurgencia no comencé como la gente normal, por la base, siempre he tendido a saltarme la norma, en este caso, uno de los amantes de una amiga fue un líder de la insurgencia, él estaba en los mandos medios y me conectó, entonces todo fue más rápido y seguro (una especie de vacaciones agitadas). Yo tenía  claro que no podía estar matriculado allí porque ellos eran ultra-conservadores  y no tenían una política cultural clara; entonces me separé muy fácil porque en el país a comienzos de los 80`s empezaron las limpiezas sociales, se murió todo el mundo. Entonces me dije: Rosemberg… lindo… Sepárate… chao, y me tocó irme a Buenos Aires…

Pero eso se podía hacer entonces… ahora ya no….
Eso fue muy peligroso en esa época, y  ahora también. En la insurgencia se mueven muchos secretos y uno no puede salir cuando le da la gana porque usted se va con una cantidad de información. La insurgencia fue un doctorado en fraternidad, sobrevivencia y política.

¿No llegaste a conocer a Tiro Fijo?
Siempre lo desee y lo postergué, lo postergué… nunca lo imaginé muerto. Para mí él era  uno de esos grandes superhéroes eternos, una especie de Simón Bolívar contemporáneo y su biografía es espectacular. Un tipo que aprende a leer a los 19 años y hace toda esa carrera soberbia que puso en crisis todos lo aparatos de poder de la nación, y que fue perseguido por 17.000 soldados… lo que pasa es que esa es otra historia, es gente que tiene  otro tipo de brillo que no es del tipo académico, sino que la información y el conocimiento revientan por otro canal, él fue  un tipo de esos grandes de la historia y  puede estar tabulado en la categoría de Hitler, Mussolini, el Che, Castro o Gadafi.

Pero no logró lo que quería…
No, porque las FARC estuvieron soportadas en el. Siempre fue la persona más brillante, pero fue envejeciendo y no hubo relevo capaz de acoplarse a la categoría que tuvo. Se fue agotando y las FARC empezaron a trabajar con monstruos escalofriantes como el narcotráfico y la delincuencia común, que es muy grave. Igual en Colombia hay otros grupos como el ELN, que tienen una concepción del tiempo muy clásica, cíclica, discursiva y en crescendo con futuro de redención, ellos fusionaron el cristianismo y el marxismo, y allí no caben Picasso, Einstein o teoría alguna del caos, también hubo  grupos proindigenistas o mejor neoindigenistas como el Manuel Quintín Lame, el M19 que fue un grupo insurgente de tipo más urbano, más bolivariano, pero normalmente sus vidas se fatigan, entonces vienen las entregas y los errores.

¿Te sirvió como materia prima toda esa época para después hacer arte?
Hacer política desde el arte, redestruir iluminando, conectando lo ancestral y lo contemporáneo, lumpenizar el arte, digerir lo social, lo político y lo económico desde el poder de lo marginal; desafiar el gusto , el dinero, el mito del arte y los viajes obligatorios  ha América y Europa, hacen parte de un gran proyecto estético iniciado a  finales de los años 70`s Convertir el arte en un sistema digno de interpretación de la realidad, ¡ La moral como actitud, soporte y requisito para producir arte!.

¿Pero no lo usaste para plantearte un trabajo artístico?
No porque yo sentí que lo que quería conocer no estaba allí, por eso me retiré.  Además yo no podía estar vinculado y llegar a los museos, porque ¿cómo así?, ¿qué era yo, la comisión de paz o que? Entonces me retiré a tiempo para continuar  la carrera como artista, en  la que corrí con suerte porque mi primera exposición en 1981 fue en el Museo Nacional de Bogotá, que es el mejor museo de Colombia, el más importante.

¿Qué presentaste allí?
Fue en  un Salón de arte joven llamado “Salón Atenas” en donde participé con una de las piezas que luego estuvo exhibida en España, junto a una obra de Marcel Duchamp. Eso me agradó porque en arte es muy importante comenzar bien y morir bien, es lo digno, es como morir de pies sin bajar la guardia.

Después de esto…
Ojalá prosiga con el espinoso y misterioso destino de disolución y persistencia en el alma del espectador.

¿Eso te ha dado un sello bien auténtico?
Sí, pero además está el precedente de mi familia que es un cuadro atroz. Pienso que determinadas situaciones familiares te nutren mucho. Un crítico español que estuvo en mi casa me dijo: si vos con toda esa antesala familiar no podéis  hacer buen arte no podéis s hacer nada nunca. Se refería a lo que le había comentado años antes y que pudo comprobar personalmente: mi mamá en silla de ruedas, mi papá en una silla re-  leyendo el mismo libro durante treinta años, mi hermano fumando basuco y metiéndose coca, mi hermana en crisis psiquiátrica, otra  hermana con retardo y yo atacando a puñal una de las paredes de la casa.
“La historia del arte que es la historia del gusto, se transfigura de rosa al poder de lo marginal”

Y también tuviste que mantener el equilibrio...
Yo no sé qué tanto equilibrio puedo tener, pero mira, zambullirse en eso es muy cruel, miro atrás y siento que es terrible. El pabellón psiquiátrico es una estupidez frente a esta anti-escena de verdad.

Evidentemente te marcó, ¿después, cómo fuiste encontrando otras vertientes para tu trabajo?
Estudiando mucho, conociendo mucho la historia del país, viajando por toda latinoamericana y produciendo arte, porque lo que haces es probar a los demás que estás haciendo arte. Esa es la diferencia con la filosofía, que genera  conceptos, el arte además de crear conceptos los ejecuta, el arte es el experimento de lo que sientes contra el mundo.

Pero tú te planteas retar y violentar
Yo, siempre he tenido un carácter complicado y problemas de despersonalización Pero en  el fondo soy muy tierno y torvo.

¿Qué te aportó la gente para tener presencia en el arte, porque también podrías haber tenido un chispazo y no permanecer?
En arte no hay chiripa, no hay ese tipo de sorpresas. Por eso en las artes visuales no hay niños genios porque eso es imposible. En música sí… pero en arte no…porque usted mínimo tiene que manejar una actitud frente al mundo, tener claridad estética y política además mucha fortaleza, así usted pinte garrapatas.

En arte  no hay fórmulas ni asidero en qué soportarse y  mantenerse vertiginoso en  un excelente nivel de producción, es un secreto.

¿Nunca pensaste que lo que hacías no se vendía?
No, aunque yo sabía que eso era importante. El mercado llegó cuando estuvo en mi casa un señor que representaba a la Colección Daros-Latinoamérica de  Zürich. Esa sí fue la felicidad porque me compró todos los cachivaches, los videos y las fotos para  la mejor colección de arte latinoamericano que existe. Fue agradable encontrar ese tipo de reconocimiento porque los museos latinoamericanos son muy pobres. Las personas que manejan esta fundación consideran que tu trabajo es importante y te tratan bien, como artista. Te llevan, te traen, tratan bien tu obra, la trasladan con expertos, los embalajes de las obras son de lujo, los catálogos, la difusión, son muy profesionales. La gente que organizó  mi exposición en Zürich me compró hasta ropa de invierno.

¿Cuál de las exposiciones en las que has participado fue la más importante?
En  2004-2005 se hizo la exposición más importante sobre el arte contemporáneo colombiano en Zürich. Se llama Cantos/Cuentos Colombianos, con una lista de 10 artistas y lo mejor de su producción en los últimos 35 años. El curador fue Hans Michael Herzog. Trabajó en la curaduría durante dos años yendo a la casa de cada artista y recogiendo lo que él consideraba lo más importante, luego hizo una muestra y catálogo excelente. Con la segunda versión de Cantos/Cuentos Colombianos ha realizarse en Río de Janeiro 2009 se inaugurará de manera simultánea  la Casa del Arte.  Igualmente he estado en muestras importantes como una que se tituló  Comer o no Comer, inaugurada en el año  2002-2003 en España, La exposición resaltó  la relación entre la comida y el arte  y en ella participamos 103 artistas  de todo el siglo XX. Fue una muestra anti- romántica en la que Caribe  (1985) una escultura hecha con retazos de atentado terrorista compartió sala con el escurre botella de Marcel Duchamp. Fue  una experiencia asombrosa

¿Qué te planteas al hacer una performance?
A veces las ideas se materializan de manera más fácil y fluida y a veces de manera más complicada, no podría explicar por qué… A veces produzco en serie, a veces de manera individual las ideas, pero siempre he conservado, desde la academia, una libreta de apuntes donde anoto todo lo que considero importante. A un artista no se le ocurren las cosas sino que estas tienen un proceso y están conectadas. En cada performance el cuerpo consciente - caótico es intención-materia en tiempo y espacio real fisurando estructuras éticas, estéticas y económicas.

Me llamaban la atención tus performances privados, ¿se llaman así porque no tienen una convocatoria?
Hay una modalidad de performance clásico que lleva riesgos porque puede salir maravilloso o ser un chorro de babas, no hay ensayos previos y no sabes cómo va a reaccionar la gente. Esa es una de las cosas más excitantes de esta modalidad porque sucede en un tiempo y espacio real, en circunstancias reales y lo que quedan son documentos. A veces los hago en público y otras los hago en privado. Ahora, para mí lo que hacen los artistas es generar imágenes que pueden ser hechas en fotografía, video o al óleo, lo que hace un artista es imantar el mundo de valores morales sin ser moralistas. Siguiendo esta idea, me pregunto qué es lo que quiero hacer con los performances y la respuesta es que con una sola foto o viéndolo, presenciándolo, la gente nunca más lo olvide. Por eso el performance tiene que ser muy bien hecho y debe seducir al público. Como artista cuando estoy rodeado de gente se me desaparece el dolor, se me olvida la fatiga, cuando el público se va es cuando empiezo a sentir de nuevo la realidad. El público te mantiene en vilo, su presencia te estimula, pero a la vez el público espera que a esta edad no tenga equívocos. Cómo les dice uno: No, perdón que era jugando, que estaba probando, lo que yo quería…. Las performances privadas como las de Acciones Políticas son riesgo sin público documentadas en video, fotografías y objetos.

¿Si el arte genera imágenes, tu performance privado con el cadáver buscaba ser una imagen y dejaba de ser performance?
 Es performance, porque la realidad es muy amplia y lo que hacen los artistas es trabajar con fragmentos de realidad, esos fragmentos pueden ser una foto, una película, un video, una pintura, son retacitos. En ese caso lo que hice fui ir a la morgue, hurgar entre los muertos cuál me interesaba más, averiguar cómo había muerto esa persona, etc. El muerto de la fotografía del Performance Privado  “Morgue” 1999, era un obrero arenero, tenía unas manazas que llamaron mi atención, tenía callosidades en las manos que no dejaban mentir que fue un obrero. Una segunda razón para escogerlo fue que aparecía como NN, es decir, para el mundo no existía. Lo que hice fue legitimarlo por unos segundos, mientras yo le colocaba una vela encendida  en su  mano, estaba iluminando su espíritu, le estaba dando un lugar, eso me interesó mucho. No hubo necesidad de llevarlo al museo.

Quedó la imagen, lograste tu objetivo, entonces ¿los performances no tienen que ser presenciales, directos, en vivo?
No, porque decir que las cosas tienen que ser en vivo sería borrar la historia del arte. Conocemos mucho del arte por los libros, por las imágenes, no hay necesidad de comprobar muchas cosas de la historia, hay cosas que son un hecho. Lo que uno hace en arte es indagar qué artistas le interesan más y cómo esta conectado con ellos en el pasado. Pablo Picasso en el siglo XX está conectado con Miguel Ángel en el siglo XV, no hay reglas pero uno lo siente, puede ser por la visión del mundo, porque ambos son excelentes dibujantes, porque ambos son demasiado humanos. Igualmente Joseph Beuys y Alberto Durero. En Latinoamérica sucede lo mismo, buscas con quien estás conectado y quién es el precedente, jamás comienzas de cero sino que llevas sobre los hombros una cantidad de artistas. En mi caso he estado conectado con los rituales precolombinos y los contemporáneos, y con  artistas como Guadalupe Posada, Torres García, Lucio Fontana, Débora Arango, Feliza Bursztin, Bernardo Salcedo, Helio Oiticica. Cuando ingresé a la universidad me llamó la atención el hijo del artista surrealista chileno Roberto Sebastián Matta, se llamaba Gordon Matta Clark. Acababa de morir cuando yo era estudiante, no estaba reconocido en ese momento. Lo que me llamó la atención fue que en su maleta, en lugar de tener papeles o lápices para dibujar tenía una motosierra. En Nueva York escogía edificios viejos que estaban a punto de ser derrumbados y con un permiso especial él dibujaba con la motosierra por los lugares álgidos de la estructura  del edificio para que este cediera y no cayera. Con esto consiguió,  por primera vez en la historia de la escultura, que surgiera el miedo real como componente. El miedo siempre había sido insinuado pero con él se hace real porque en cualquier momento el edificio podía caerle encima. Como tuvo formación de arquitecto, sabía por donde meter la motosierra para que el edificio cediera como él quería, más allá de eso, lograba que el espacio que creaba con la motosierra coincidiera con la luz que entraba a una hora específica del día por la hendija, había una conexión reluciente entre el interior y el exterior del edificio. Esto coincide con los conceptos que plantea la deconstrucción de finales de los años setenta: en donde la forma no sirve para nada y que el miedo es  real, no una representación.

¿No buscabas un poco eso cuando hacías el performance del carrito bomba?
Estos mini operativos terroristas son más frágiles, pero son acciones amenazantes e irreversibles, en donde mi cuerpo en llamas se convierte en infinito.

Esto no lo ensayabas, tampoco…
Si lo ensayas se hace menos efectivo. Este performance está anudado con acciones pasadas en donde uno se diluye y se transforma en mugre, en polvo, en fango o en sangre.

¿Qué fue lo más violento que llegaste a hacer como insurgente?
Saber sepultar a tiempo retazos de mi vida.

¿Crees que eso cambió?
Mientras haya problemas sociales siempre va a haber contrarespuestas, siempre va a haber secuestros, porque es una mentira decirle a la gente que se liberó a alguien y los problemas se acaban. Mientras haya desigualdad social siempre va a haber un tipo de resistencia social y es lo que debe haber porque la insurgencia, mal que bien, es lo que evita que a uno le marquen la nalga con un hierro caliente. Dignidad, Inteligencia y Güevas, porque la peor miseria y el cautiverio más humillante  es la no construcción humana. 

¿Has podido ver tu huella en otros artistas en Latinoamérica?
De México a la Patagonia es urgente una Brigada de corrección moral que nos permita convivir con el desasosiego, con la locura, con la indigencia y con la muerte.

¿Cuándo ves la obra de otro artista qué ves?
No hay arte bueno, regular y malo. Hay arte. Si ves arte vibras con él así sea arte renacentista, abstracto, hiperrealista o conceptual. Existe un referente interno que a veces te traiciona: es lo ya visto. Hay artistas más descollantes que otros, al ver su obra a veces uno patina y piensa que ya está hecho, que es una variación de algo, luego indagas y resulta que sí tiene ese tipo de conexión con la obra de otros artistas. Si verdaderamente es Arte no importa con qué lo hagas, no importa si alguien hace un pajarito o presenta el brazo de un cadáver. Lo que buscamos los artistas es producir sensaciones a través de imágenes y soportes, el asunto es producirlas de manera heroica  y efímera para poder revelar el alma. El arte es la purga de lo Inhumano y hacer arte desde la marginalidad y con la marginalidad es mi único delito.

 

 

Biografía y Entrevistas
Exhibiciones
Bibliografía y Links
Participación en foros
simposios y conversatorios
Contacto

Acciones Políticas 1987-2007
Registro en video y fotografía de 22 performances con
duración total de 26 Minutos

Prólogo

1. Caudillo (Con higuerilla)
2. Asfalto
3. Caudillo (Con machete)
4. Caudillo (Con lengua)
5. Amanecer de fango
6. Ambulancia I
7. Venus
8. Hombre coca
9. Brigada de corrección moral
(Fuego)

10. Corona de miedo
11. Invierno - infierno
12. Ola de algodón
13. Brigada de corrección moral
(Ración elemental)

14. Sur
15. Bola de mugre
16. Piedra I
17. Adormidera
18. Ambulancia II
19. Casita de arroz
20. Roto
21. El cuarto del artista
22. Caudillo (Con bebé)

Brigada de corrección moral (texto)

Objetos de acciones políticas


Exhibidos en:
Galería Casas Riegner, Bogotá, 2008.
Feria de Arte de Milán (MIART) 
MAAC de Guayaquil, 2008.
la vitrina, lugaradudas, Cali, 2008.
Museo de Arte Moderno de Barranquilla. 2009 

Registro en video:
Mauricio Vergara (Morris).
Fotografía: José Kattán